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sábado, 7 de enero de 2012

lunes, 20 de junio de 2011

Y se acabó.

Pues si. Esta es otra de esas noches en las que te vas a dormir rayada, pensando en porqué te rayas tanto si tienes la felicidad en la palma de tu mano.
Porqué es tan difícil ser estable, tener un equilibrio.

Porque estoy majara, chalada, loca, esquizofrénica, paranoica, subnormal, trastornada, como una regadera, cabra o similar.

Y punto.


Alto y claro.

Dí lo que tengas que decir. Dilo alto y claro. Todo.
ODIO a la gente que no dice las cosas a la cara. Eso de estar mareando continuamente, es una de las cosas más irritantes.
Así que, las cosas CLARAS.


jueves, 19 de mayo de 2011

miércoles, 9 de marzo de 2011

Que tu corazón no deje de sonreír nunca.

Esas fueron las últimas palabras que me dijiste.
Después de ellas... silencio.



Pero ya no hay nada que arreglar...

domingo, 6 de marzo de 2011

Y al fin, ser otra persona distinta.

¿Sabes cual es la diferencia entre una mujer y una niña?
Ninguna. A menudo ambas intentan ser la otra.


Un brindis por cada frase no dicha, por cada respuesta equivocada, por cada abrazo no dado.
Por todos los rencores, esas cosas que se guardan y nunca se dicen, pero siguen ahí, doliendo, por mucho tiempo que pase.
Un brindis por cada error.


jueves, 24 de febrero de 2011

lunes, 21 de febrero de 2011

Winter.


El invierno siempre tiene lo mismo, siempre trae la misma historia.
Ganas de libertad, gritos desagarrados de un alma impenetrable. Sueños inalcanzables, metas puestas con la intención de desencadenar los misterios de la vida.
Ternura. Agonía. Hambre de pasión. Ganas de comerse el mundo.
Tristeza.
Y sobre todo, frío. Mucho frío.

martes, 8 de febrero de 2011

She's the kind of girl...

Esta es una historia de Invierno que habla sobre la calidez del Verano.

-9º C.


Sam:

Su voz se aferraba a mí como queriendo recordarme la existencia de un mundo distinto. Estaba ebrio de su perfume. Me había acercado demasiado. Mis instintos me prevenían de hacer cosa semejante. La dulzura del verano en su piel, la cadencia casi familiar de su voz, la sensación de sus caricias. Todo mi cuerpo cantaba con el solo recuerdo de su proximidad. Estábamos demasiado cerca. Y no podía apartarme.


Grace:

Me quedé en la cocina, bañada en la luz oblicua de la tarde que entraba por la puerta del porche. Sentía una vaga tristeza. No veía a mi lobo desde el día en que lo había tocado, hacía casi una semana; su ausencia todavía me dolía, aunque sabía que no debía pensar en él. Era absurdo que necesitara su sombra en el borde del patio para sentirme completa. Absurdo, sí, pero irremediable.



lunes, 25 de mayo de 2009

Tiempo. Mis últimos días.

Pasan los días de una forma extraña. Lentos, tan lentos como caen las hojas al suelo en un frío otoño. Lentos, como una caricia, como una despedida...
Pero a la vez, rápidos. Tan rápidos como una ráfaga de viento en Marzo, como baja el agua de un arroyo... Tan rápidos que marean, dan vértigo, y paralizan todo tu ser.
Creo que, precisamente porque son rápidos, porque paralizan, es que son tan lentos...

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